Célestin Freinet
(Gars, Alpes Marítimos, 1896 - Vence, 1966)
Nació el pedagogo Freinet en Gars, una aldea francesa de los Alpes Marítimos, el 15 de octubre de 1896. Sus padres eran campesinos y pastores, actividades a las que también él dedicó parte de su infancia y juventud. En 1913 ingresa en la Escuela Normal de Niza, recibiendo el título de maestro de primera enseñanza en 1915, anticipadamente, a causa de la Primera Guerra Mundial. En 1916 resulta herido grave en el pulmón derecho y su recuperación se prolonga hasta 1920. En este año es nombrado maestro adjunto de un curso preparatorio en Bar-sur-Loup, con niños de seis a ocho años.
Desde el primer momento advierte el peso de la rutina escolar y decide salir a pasear con sus alumnos de cuando en cuando, para observar la realidad. Al tiempo, inicia una intensa formación pedagógica y cultural. Se prepara con la intención de presentarse a inspector de primaria y lee entonces a los pedagogos más importantes, en particular a Rabelais y Pestalozzi, Férrière, Claparède y Decroly.
Finalmente se presenta al examen de profesor de letras y no al de inspector, aprobando y siendo destinado, en 1923, a la Escuela Superior de Brignoles. Pero, apenas tras una charla con el director del centro, decide renunciar y vuelve con sus alumnos de Bar-sur-Loup. Desde ese momento su dedicación a la escuela primaria será permanente durante toda su vida.
En su afán investigador e innovador, abre la escuela al entorno, contacta con los artesanos locales y empieza a convertir la clase en un taller. Un buen día, con motivo de una investigación que realizan sobre los caracoles, los alumnos aportan sus propias experiencias por escrito y así surge casi espontáneamente el primer texto libre. Enseguida aparece la necesidad de conservar y difundir la obra escrita de los niños y piensa en la imprenta como instrumento de reproducción.
La utilización de la imprenta como útil pedagógico provoca en el aula una auténtica revolución. Con la imprenta se puede difundir la revista escolar, enviar trabajos e investigaciones de calidad tipográfica a los corresponsales, construir un libro de vida (que recoge las actividades más relevantes de la clase), confeccionar el fichero documental y hacer copias para los amigos, etc. Y lo que es más importante, la imprenta hace posible que los niños se conviertan en protagonistas de su propio aprendizaje, abandonando la actitud de pasividad a que los tenía condenados la escuela tradicional.
La imprenta Freinet encontró en los maestros españoles a sus principales valedores fuera de Francia, pues en nuestro país se difundió con gran rapidez merced a excelentes educadores como Simeón Omella y Ramón Acín, que la saludaron efusivamente. Con motivo del II Congreso de la Imprenta en la Escuela celebrado en Huesca en 1935, Acín escribió: «Y en las escuelas, esas escuelas con imprentilla a lo Freinet, sin libros de texto, caros y pretenciosos, se dará como premio a la aplicación las viejas cometas fabricadas con dos palmos de percalina y cuatro cañas, dos cañas en forma de aspa y dos en forma de cruz. Porque la civilización es una complejidad al servicio de una simplificación».
Pero, independientemente de la imprenta, lo fundamental de la pedagogía Freinet es que parte de la realidad y de los intereses de los alumnos, con lo cual, las actividades escolares cobran sentido y utilidad para los niños.
Freinet murió el 8 de octubre de 1966, pero sus técnicas han continuado aplicándose en muchas escuelas del mundo y se mantienen con gran vigencia en la actualidad.