Fermín Galán Rodríguez
(San Fernando, Cádiz, 1899 - Huesca, 1930)
El capitán de Infantería Fermín Galán Rodríguez, llamado a convertirse en un símbolo de la Segunda República Española, nace en San Fernando (Cádiz) el 4 de octubre de 1899. Es el segundo hijo de los cuatro habidos en el matrimonio formado por el condestable de la Armada Juan Galán y María Jesús Rodríguez. El padre muere cuando Fermín tiene 8 años, lo que obliga a la viuda a trasladarse a Madrid con su prole. A los 11 años Fermín Galán ingresa en el Colegio Militar de Huérfanos de Guerra en Guadalajara y en 1915 ya es alumno de la Academia de Infantería de Toledo, de donde sale con el despacho de alférez destinado a la guarnición de Vitoria en 1918.
Tres meses más tarde solicita destino en Marruecos, escenario en el que puede desarrollar los conocimientos militares adquiridos y dar rienda a su espíritu de hombre de acción. Durante un año tuvo su puesto en Tetuán, y luego fue enviado a Ceuta, a la unidad de Policía Indígena. Ascendido a teniente en 1921, Galán ya había dado muestras de su iniciativa y capacidad para la organización militar y la estrategia en campaña. De hecho, proyectó un plan de pacificación para acabar con los conflictos coloniales que llegó a ser presentado y aprobado en Madrid, si bien hubo de quedar inédito tras la sublevación del general Primo de Rivera. En 1924 se ve obligado a pedir su ingreso en la Legión, donde estuvo bajo el mando del teniente coronel Francisco Franco.
En 1924 resultó herido en Tetuán siendo evacuado a Madrid y propuesto para la concesión de la Laureada de San Fernando por méritos militares, aunque nunca se materializó la imposición, dado su expediente de desencuentros políticos con el mando. El Gobierno de la República, a título póstumo, reparó la injusticia cometida.
Galán había tomado notas y redactado atinadas reflexiones acerca del conflicto colonial, conformando una novela que vería la luz tras su muerte, La barbarie organizada, editada en 1931. También habría de esperar al estreno con carácter póstumo su drama Berta, que subió a los escenarios el 21 de marzo de 1932, en el Teatro Circo de Cartagena.
Tras unos pocos meses en Ceuta, es ascendido a capitán en julio de 1925 y destinado a Tarragona, donde tendrá oportunidad de profundizar en la lectura de sus autores de referencia –Marx, Lenin, Gorki, Kropotkin, Sorel...– al tiempo que establece contactos conspirativos contra el dictador Primo de Rivera y la monarquía borbónica. Contactos que le llevan con frecuencia a Madrid donde se relaciona con el núcleo de militares que preparan la sublevación del 24 de junio de 1926, «La Sanjuanada», los generales Weyler, Aguilera, el teniente coronel Bermúdez de Castro, el capitán Perea, el teniente Rubio... La asonada militar quedó abortada y los implicados detenidos y juzgados en abril de 1927. Fermín Galán, es condenado a seis años y un día de reclusión que deberá cumplir en el castillo de Montjuich (Barcelona).
Ramón Acín, que también participa en «La Sanjuanada» aunque no llega a ser encausado, elige el camino de París, donde se exilia unos meses, para evitar una nueva estancia en prisión.
Durante este tiempo en Montjuich, Galán no dudará en dar forma a nuevos propósitos de insurrección estableciendo contactos con el anarcosindicalismo catalán, además de comenzar a redactar el ensayo Nueva Creación, que será publicado en Barcelona en 1930 y en el que resume su ideario político impregnado de filosofía y pensamiento anarco-comunista, siempre republicano y federalista. Cuando sale de la cárcel este mismo año, tiene la intención de abandonar el ejército, aunque finalmente desiste de tal empeño.
Galán se incorpora a Jaca, su nuevo destino, en junio de 1930. No puede ocultar hallarse un tanto contrariado ya que su intención era proseguir la carrera militar en Barcelona y madurar allí una nueva intentona contra la Dictadura primorriverista. Jaca, con todo, también se convertirá en escenario propicio para tales fines. Así, nombrado delegado en Aragón del Comité Revolucionario Nacional salido del Pacto de San Sebastián celebrado en agosto de 1930, organizará la sublevación llamada a traer la República a España. Dos anarquistas se revelan como principales contactos con el necesario elemento civil de apoyo a la insurrección, en Zaragoza Rafael Sánchez Ventura, y en Huesca el profesor Ramón Acín. Los vínculos que se iban a establecer entre ellos traspasarían lo político para convertirse en relación de amistad fraternal.
El 12 de diciembre de 1930 Fermín Galán subleva la guarnición de Jaca y no duda en armar a buena parte de la población civil, pero el movimiento insurreccional se enfrenta con dificultades de toda índole y fracasa, luego de una refriega en las puertas de la ciudad de Huesca. El capitán Galán se entrega en la localidad de Biscarrués, es juzgado en consejo de guerra sumarísimo el 14 de diciembre y condenado a muerte junto al capitán Ángel García Hernández. Ambos son fusilados este mismo día, domingo, a las 15,45 horas.
La gesta de Fermín Galán, militar, masón, intelectual, nihilista en ocasiones y hombre de acción, será cantada por poetas, llevada al teatro y aun a las pantallas cinematográficas.
El artista Ramón Acín, que se había exiliado nuevamente en París tras el episodio de Jaca, realiza distintos proyectos monumentales para glosar las figuras de Galán y García Hernández, pero el franquismo se encargará de arrasar cualquier vestigio de memoria republicana, incluso profanando la tumba de Fermín Galán en el cementerio civil de Huesca.
La sublevación de Jaca se convirtió en leyenda y los capitanes asesinados en mártires de la República que llegó en abril del año siguiente, sólo cuatro meses más tarde de la fracasada revolución. En primavera.