Manuel Lloréns Galindo

Manuel Lloréns Galindo

(Huesca, 1889 - Huesca, 1921)

Funcionario en las oficinas centrales de la Diputación Provincial, Manuel Lloréns gozó de la amistad de Ramón Acín durante su corta existencia, ya que murió a los 32 años, un 17 de abril, tras «una enfermedad traidora y cruel», de acuerdo con la sentida columna necrológica publicada por El Diario de Huesca. «Manolo Lloréns –reza el billete citado– no solamente era conocidísimo, sino popular, por su carácter franco y expansivo y por sus condiciones morales y relevantes».
Ramón Acín tenía en Lloréns uno de sus personajes más caricaturizados y retratados. Pero es una fotografía, con todo, la que sanciona los vínculos entre ambos coetáneos; en ella aparece el joven Manolo Lloréns encaramado en un caballo de cartón, tocado con sombrero a la manera de un picador en tarde de festival y con gesto inequívoco de sañudo varilarguero está a punto de hincar la puya carnicera, si bien señala una indefensa pajarita de papel. Acín, un punto escéptico, mira a la cámara de Fidel Oltra, autor del retrato (c 1912), en su estudio del Coso Alto número 30.
Pocos datos conocemos de Lloréns, fallecido sin dejar descendencia, aunque parece contrastada su afición taurina, ya que forma parte del cartel que lidió la becerrada celebrada en Huesca en mayo de 1914 a beneficio del Sindicato de Iniciativas. Manuel Lloréns compartió terna con Manuel Rodríguez y Ramiro Gil Delgado, mientras el tercio de picar llevó la firma de Telmo Pellicer, Antonino de Caso y el propio Ramón Acín. El Diario de Huesca celebró a su modo el festejo publicando el 22 de mayo unos retratos literarios firmados por «Luzbito» con el título «Del momento taurino. Semblanzas conocidas». El ripioso poeta afirma de Manuel Lloréns: «Como ninguno valiente, / corajudo y animoso, / pero... ni es tipo garboso / ni tiene arte suficiente. // Frenético va a matar, / posee gran corazón, / deseos, buena intención / y... ¡aquí paro de contar!». Tampoco tienen desperdicio literario los versos dedicados a Acín: «De seria y gitana tez / y con mucha decisión; / picando por primera vez / ganó ayer una ovación. // Pero aun siendo decidido / y con todas sus hechuras, / vale más, tengo entendido / para hacer caricaturas».
Respecto al resultado artístico del festival, apenas queda otra impresión escrita, que un amargo artículo de Acín fechado en El Diario de Huesca el 4 de junio de 1914, titulado «Nuestros caballos de picar», en el que deja constancia del maltrato y crueldad a que son sometidos los jamelgos en el espectáculo taurino.
Manuel Lloréns Galindo reposa en el cementerio de Huesca junto a su hermana Clotilde, fallecida en diciembre de 1964.