Ángel Samblancat Salanova
(Graus, Huesca, 1885 - México D.F, 1963)
Su comprometida trayectoria vital se divide en varias vertientes: actividad periodístico-literaria, política y jurídica.
La primera lo consolida como un columnista temido y temible, portavoz del descontento y del malestar social. Además de sus artículos en El Motín o El Intransigente, cuando Ramón Acín llega a Barcelona en el verano de 1913, Á. Samblancat lo anima a quedarse en la ciudad para que le ayude a sacar a luz La Ira, órgano de expresión del asco y la cólera del pueblo (1913); posteriormente junto a un grupo de escritores, amigos de la justicia y de la bohemia, fundará Los Miserables, eco de los que sufren hambre y sed de justicia (1913-1915). Por estas fechas, frecuenta el círculo de amistades del escultor, profesor y escritor oscense Ramón Acín, entre los que se encuentran Alaiz y Joaquín Maurín; junto a ellos edita un colérico semanario en Huesca (1914-1915) titulado Talión (¡Ojo por ojo, diente por diente!). El grupo de Talión formado por Samblancat, Alaiz, Acín, Bel y Maurín se constituye, en palabras de Felipe Alaiz a propósito de la Vida y muerte de Ramón Acín (Umbral, París, 1937), en «una guerrilla con todas las características de alianza antifascista». Vida Radical, Los Aliados, Raza Nueva, La Lucha, El Progreso son periódicos que fraguan su imagen de escritor polemista. Con posterioridad, será redactor habitual de El Diluvio (Barcelona), El Mercantil Valenciano (Valencia) o España Nueva (Madrid).
Su copiosa producción literaria abarca los siguientes géneros: novela, novela corta, relato breve, teatro, poesía y ensayo. Y si nos atenemos a sus manuscritos inéditos podemos añadir autobiografía, puesto que bajo el epígrafe Yo y familia, Samblancat evoca su primera infancia en Graus, y sus años de azacaneo político en Barcelona. El denominador común de su obra de ficción, de filiación modernista, es su carga combativa y revolucionaria. Entre sus novelas destacan: La cuerda de deportados (1922), La Ascensión de María Magdalena (1927), El hijo del Señor Esteve (1929), Caravana Nazarena (1944) y Chamaca (s.f.); publica dos colecciones de relatos, Jesús atado a la columna (1925) y Con el corazón extasiado (1926); numerosas novelas cortas, ensayo y también poesía, Plumero Salvaje (1947). Cabe destacar igualmente, sus abundantes folletos propagandísticos.
Su actividad política en el campo del republicanismo culmina en 1931 al ser elegido diputado a las Cortes Constituyentes de la República por L’Esquerra Republicana i Unió Socialista de Catalunya.
En el campo jurídico, además de su labor como abogado obrero en los años de la II República, en agosto de 1936, junto con Eduardo Barriobero, organiza y administra la nueva justicia revolucionaria. Preside el Tribunal Popular Especial, que celebraba sus sesiones a bordo del buque «Uruguay».
Durante la Guerra Civil publica en la prensa ácrata, especialmente en Ruta, órgano de las juventudes libertarias; comenta en colaboración con el general Miaja y Dolores Ibárruri, La Pasionaria, un libro de poemas y cantos de guerra –Poemas Rojos– editado por el Comisariado de la División 27 del frente de Aragón para sus soldados, cuyo prefacio escribe Antonio Machado.
Ante la ocupación inminente de Barcelona, su comprometida acción jurídica durante la Guerra Civil le obliga a emprender el camino del destierro junto con su familia. En la primavera de 1942 llega a México y allí prosigue su trabajo periodístico en los diarios España Libre y El Nacional. Inicia además una fértil labor como traductor para las editoriales Costa Amic y Pax.
Deja inédita una novela de audaces recursos expresivos, Chamaca, obra en clave que culmina la producción literaria del autor. En sus últimos años no mengua su voracidad lectora y su impulso combativo.