Rafael Sánchez Ventura
(Zaragoza, 1897 - Lisboa, 1984)
Hijo de una acomodada familia conservadora proveniente de la comarca altoaragonesa del Serrablo, Rafael Sánchez Ventura nació en Zaragoza el 24 de octubre de 1897. Licenciado en Derecho por la Universidad de Zaragoza (1918), obtuvo el grado de Doctor en la Universidad de Madrid (1919); igualmente se licenció en Filosofía y Letras, sección de Historia en Zaragoza (1921), doctorándose asimismo en Madrid (1926) con Premio Extraordinario por su tesis Gabriel Sánchez, tesorero del Rey Católico y la intervención de los aragoneses en el descubrimiento de América. Profesor en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Zaragoza entre 1925 y 1935, realizó numerosos trabajos relacionados con la museografía, la crítica literaria y artística, la historia del arte, etc. En el curso 1929-30 representó a la Universidad cesaraugustana en el Congreso Internacional de Arqueología que se celebró en Barcelona. En 1930 ocupó la cátedra de Historia Universal Antigua y Media; impartió clases al Cuerpo Facultativo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos; viajó con distintas becas por museos europeos en los que amplió su formación académica, ofreció numerosas conferencias y desarrolló sus trabajos en artículos y publicaciones especializadas. Mención expresa merece su «descubrimiento» e investigación acerca de las iglesias mozárabes del Serrablo, novedoso trabajo desarrollado en 1933 en la prestigiosa revista Archivos de Arte, donde firmó junto al arquitecto Francisco Íñiguez Almech (Madrid, 1901-Pamplona, 1982).
Rafael Sánchez Ventura, comprometido con la República, fue miembro de la Junta Nacional de Protección del Tesoro Artístico Español entre julio de 1936 y junio del siguiente año, al tiempo que ejerció de enero a junio de 1937 la jefatura de la denominada Sección Europa del Ministerio de Estado, cargos que abandonó al ser nombrado Secretario de la Embajada de España en París, donde permaneció hasta febrero de 1939. Sánchez Ventura representó al Gobierno republicano en el entierro de Antonio Machado en Collioure, el 22 de febrero de 1939.
El día anterior a la entrada de los nazis en París, Rafael Sánchez Ventura y su esposa, la profesora y bibliotecaria María Gudelia Blanco (Villaviciosa, Asturias, 1912-México, D.F. 1959), junto al primero de los cuatro hijos que alumbró el matrimonio, zarparon en el barco «Cuba» rumbo a México, aunque hubieron de pasar algunos meses en Santo Domingo, en la República Dominicana antes de poder alcanzar su destino. Sánchez Ventura ejerció como profesor de Historia del Arte en el Colegio de México y puso en marcha la Escuela Nacional de Antropología. Regresó a España en 1966, si bien no dejó de viajar al país americano que brindó asilo a tantos exiliados españoles, entre los que se encontraban sus amigos José Ignacio Mantecón, Luis Buñuel, Manuel Altolaguirre, José Herrera Petere, Emilio Prados, Luis Cernuda... Murió en Lisboa, de modo repentino, durante una visita a su hija Nevada en agosto de 1984.
Rafael Sánchez Ventura, que había acompañado en 1918 a Pío Baroja en su fracasada campaña política por Fraga como candidato republicano, se vinculó desde muy temprano al núcleo de creadores vanguardistas de la Residencia de Estudiantes, especialmente a Buñuel, al que conoció en Zaragoza y con el que mantuvo una estrecha relación toda su vida. En 1933 intervino como asistente de dirección en el documental Tierra sin pan, financiado por Ramón Acín.
Anarquista en sus inicios políticos, Sánchez Ventura trabó una profunda amistad con Ramón Acín, siendo padrino de su hija Sol. Intervino con el artista oscense en la sublevación de Jaca en diciembre de 1930, aunque no sufrió las mismas consecuencias que Acín, quien hubo de exiliarse a París. En el número 2 de la revista Aragón publicada en México en 1944, escribió un artículo titulado «En memoria de Ramón Acín», que es tanto un alegato contra la barbarie fascista cuanto un recuerdo emocionado del amigo y su esposa asesinados.
Fundador de la Alianza de Intelectuales Antifascistas para la Defensa de la Cultura, organizó las Milicias Aragonesas junto a José Ignacio Mantecón. Federico García Lorca le dedicó los «Poemas de la soledad en Vermont» de Poeta en Nueva York y escribió en un hermoso dibujo una dedicatoria que revela el perfil del personaje: «San Rafael Sánchez Ventura, / poeta angélico de la rebelión celestial / y terrenal, campeón incansable y arrebatado / de la injusticia absoluta, su amarga dulcinea».